las taradas

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    Mural completo de las servilletas de Hogar Dulce Hogar.

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    Detalle del mural.

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    Detalle de una servilleta limpia.

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    Detalle de una servilleta usada.

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    Detalle de otra servilleta usada.

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    Detalle de la acción con servilletas realizada en Miscelanea durante la inauguración de la exposición.

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    Detalle de la mesa con comida y servilletas. 

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    Cubo de basura lleno de servilletas usadas. 

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El cuerpo es el límite y a su vez el vínculo del individuo con el mundo. Un mundo de binomios: dentro/fuera; privado/público; yo/otro...
Esta barrera se hace evidente; el comportamiento del individuo se transforma radicalmente en uno u otro escenario.

La vida colectiva impone un código de relación, un sistema de comportamiento; múltiples normas que interpretamos día tras día al pasar el umbral de la puerta. El comportamiento natural es reprimido, viviendo en una representación de lo aceptable,

lo placentero y lo bello. La educación del “buen” gusto, de la conveniencia, conlleva una aparente erradicación de los instintos. Sin embargo las experiencias privadas son garantía de libertad.

El yo interior, lo que se esconde debajo del envoltorio, surge en la intimidad de la habitación, del hogar. Uno “regresa a casa”, a ese lugar propio que por definición no podría se ajeno.
El espacio privado supone la liberación, el cese de la interpretación del buen papel. Los comportamientos castrados en la escena pública no lo son en la vida privada. Aquí se descansa, los cuerpos se lavan, se acicalan, se besan, conversan, aquí los cuerpos se curan cuando están enfermos y débiles, lloran, gritan, ríen,... dando forma humana a la sucesión de los días.

Todo se queda en casa.

El proyecto HOGAR DULCE HOGAR cuestiona los valores de una sociedad en la que las prioridades no son prioritarias, en la que la noción de realidad se ha traspapelado.

El consumo de vidas perfectas, con estrictas normas, no permite respirar al alma. Constriñen al individuo hasta agotarlo y reducirlo a nada.
HOGAR DULCE HOGAR propone la normalización de conductas no aceptadas, de lo espontáneo, del hecho de vivir la realidad real. Hacer público aquello que es íntimo y privado, aquello que sólo sucede en el espacio propio, en el territorio individual. Publicar los comportamientos cotidianos y diarios que llevan a la desmitificación del individuo perfecto e irreal para ensalzar lo “banal”, lo “vergonzoso”, lo “ridículo”.

Revalorización de las peculiaridades. Recalibrar la escala de valores y reconducir la negatividad inherente a ciertos comportamientos y sus consecuencias frente al individuo social.

Esta propuesta se basa en la actividad creadora de practicantes de lo ordinario, encargadas de poner en evidencia las maneras de hacer mediante un archivo de imágenes elaborado durante cuatro meses consecutivos. En él se captura día tras día la vida íntima de dos mujeres. Son dibujos realizados mediante un programa de vectorial, que permite obtener imágenes fieles a la realidad diaria. Cada una captura un momento puntual de la jornada y siempre en la intimidad del hogar.

Imágenes banales, repetitivas, agresivas, vergonzantes,... Un numeroso cúmulo de dibujos que ponen de relieve, mediante la ironía, la estrechez de miras de una sociedad encorsetada y desgastada por unos valores erróneos y caducos.